Thursday, October 05, 2006

Cuento, Entrega 1a10

1
Lo voy a contar mas o menos como lo oí:
Es la historia de un hombre y una mujer que se enamoran, como todas las historias que merecen ser recordadas o contadas.
Se conocieron en un bar, en el que tu alguna vez habrás estado. Él esperaba una cita (que por supuesto nunca llegaría, porque sino no tendríamos historia), y acodado en la barra le vio sentada en una mesa tomando un té, y leyendo un libro de Eduardo Galeano, Amares. Él se acercó y le pregunto: me permites. Y ella levantando la mirada de su lectura dijo: por supuesto. Y se sentaron y hablaron de lo divino y de lo humano, de lo posible y de lo imposible.
Ella empezó a hacerle preguntes y él le daba las respuestas y cuando tenia las respuestas le cambiaba las preguntas. Él armándose de valor decidió invitarla a tomar un café al día siguiente en el mismo sitio y a la misma hora en que se habían encontrado. Cotidianamente comenzaron a quedar a tomar café a la misma hora, en el mismo bar y en la misma mesa donde se conocieron.
Y uno de esos días el se da cuenta que esta sumamente enamorado de ella, y en el momento en que él le iba a decir lo mucho que la quería, que el día se acababa al salir de aquel bar y volvía a empezar cuando la veía aparecer por la cristalera del bar, ella le dijo: no digas nada, tengo que decirte algo, muy pronto me marchare muy lejos, pero no te preocupes te escribiré cada primero de mes para contarte lo que he hecho y lo que no, lo que haríamos juntos y lo que nos queda pendiente por hacer, lo mucho que te echo de menos, lo mucho que te quiero y que pronto, muy pronto, estaremos juntos otra vez.
Él dijo que bueno, que prefería que no se fuese, pero que cada primero de mes esperaría esa carta.
Y ella se fue
Y paso 1 mes, y ese primero de mes llego la primera carta de ella donde decía lo que había hecho y lo que no, lo que harían juntos y lo que les quedaba pendiente por hacer, lo mucho que le echa de menos, lo mucho que le quiere y que pronto, muy pronto, estarán juntos otra vez.
Y paso otro mes y llego la 2ª carta, mes tras mes, carta tras carta, recopilando cartas, que ella le enviaba, y dejándolas en el pequeño cajón de su mesilla, y las releía cada noche antes de dormir y cada mañana antes de ir al trabajo, y a veces en el trabajo también leía esa cartas terribles de amor, porque terribles tienen que ser las declaraciones de amor cuando tu amor no este contigo. Cartas en las que le prometía que muy ponto volvería y le contaba lo que había hecho y lo que no, lo que harían juntos y lo que les quedaba pendiente por hacer, lo mucho que le echa de menos, lo mucho que le quiere y que pronto, muy pronto, estarán juntos otra vez.
Y cada vez eran mas las cartas hasta que no cabían mas en el cajón, así que se compro una caja fuerte para guardar su máximo tesoro, las cartas, que era lo único que le hacia seguir con vida. Esperar día tras día que esa carta llegase a su buzón, pero un día las cartas dejaron de llegar sin previo aviso. Él pensó que seria algún fallo del cartero, pero a los dos meses dejo de esperar.
Aun así nuestro amigo no perdió la esperanza y releía las cartas con el mismo amor y nerviosismo que cuando las recibió por primera vez, y los sobre ajados todavía se guardaban en aquella gran caja fuerte, y el tiempo pasaba y cada 1º de mes él iba a su buzón a ver si llegaba una de esas cartas con la esperanza de que llegase aquella carta en dijera: amor mío muy pronto estaremos juntos.
Un día en que el no estaba en casa, unos amantes de lo ajeno entraron en su casa y al ver esa caja fuerte se la llevaron a su guarida pensando en que contendría grandes riquezas, cual fue su sorpresa que al abrirla encontraron un montoncito de cartas con sus respectivos sobres, cartas en las que una mujer le declaraba su amor terriblemente a su amado. Cuando nuestro amigo llego a su casa y vio que le habían robado su más grande tesoro, el más grande de los tesoros humanos que es el recuerdo del amor, él se vino a bajo. Roto y desesperado bajo corriendo a la calle y pregunto a todo el mundo si habían visto a alguien con una caja fuerte, pero nadie contesto.
Los ladrones al ver aquellas cartas pensaron en quemarlas, pero él mas joven de ellos dijo que tenia una idea.
Así paso un mes, y llegaba nuestro hombre cabizbajo a casa cuando vio algo en su buzón, era la primera carta que su amor le había mandado, pero ahora los ladrones habían optado por volvérselas a enviar.
Y abrió la carta con el mismo nerviosismo que la 1º vez, le temblaban las manos, y poco a poco nuestro hombre comenzó a tener ganas de seguir viviendo, y así nuestro hombre recibía y leía una vez mas las cartas esperando que le llegase aquella en la que pusiera: amor mío pronto, muy pronto estaremos juntos.
2
Hoy me desperté pensando en ti otra vez, pero como ayer, tu no estabas junto a mí.
Entonces como ayer baje al buzón para ver tu respuesta, pero no había llegado, así que hoy me decido a escribirte, una carta sin destino, porque tu no ponías el remite en las cartas por no dejar tus huellas.
Cada día que pasa pienso en esa ultima carta que recibí de ti, esperando que me escribieses que tu ya ibas a volver, pero eso no iba a pasar.
Ahora me doy cuenta que toda mi vida se mueve por y para las ilusiones, por qué no sé lo que me pasa, ni lo que te pasa, pero todo me sale mal, primero cuando la otra ayudo al comienzo de nuestra relación, dándome plantón en el bar donde te conocí, y luego tú, desapareciendo a la misma velocidad que apareciste en mi vida. Y yo no me quiero dar cuenta y creo que todo me va bien(yo y mis ilusiones), pero cuando pienso fríamente sobre lo divino y de lo humano, de lo posible y de lo imposible, y hago memoria sobre lo que he hecho y lo que no, lo que hicimos juntos y lo que nos quedó pendiente por hacer, lo mucho que te echo de menos, lo mucho que te quiero y que pronto, muy pronto, me daré cuenta que a ti no te puedo tener.
Ahora que me he decidido, quiero preguntarte ¿Por qué?¿Por qué me trataste así para luego olvidarte de mí? Pero tu sabes que mi amor correrá el tupido velo que te haga perfecta otra vez, esta es mi ilusión (o mi esquizofrenia) que me hace ver la vida de color de rosas.
La vida que yo veo no es la vida real, en mi vista sobre la vida no hay personas malas, ni malas intenciones, tan solo son hechos aislados, que cuando se unen hechos aislados forman las coincidencias, que son sin maldad pero que mucho molestan, o pueden ayudar mucho.
Las coincidencias contigo fueron que pronto te fuiste de mi lado (pero no importaba, porque pronto estarías junto a mí), dejaste de escribirme (pero no importaba, tendría que tener solo el remite)y él último hecho, las cartas no tenían remite(esto ya fue la coincidencia, el hecho no buscado, te había perdido)
Pero yo pensaba que no habría coincidencias contigo, al leer Amares de Eduardo Galeano, te creía diferente, pero otra vez es el velo de la perfección que hecho por delante de las cosas que quiero.
Te escribo porque me he dado cuenta que ahora las cartas ya no las envías tu, y en una de ellas cometiste un fallo, y creo que te he encontrado(otra coincidencia->un fallo tuyo, y al devolverme las cartas las he vuelto a leer con mucho más esmero)
Así que ahora me despido, espero que se haga otra coincidencia y te llegue la carta. Y que luego tu me hables de lo divino y de lo humano, de lo posible y de lo imposible. Me empieces a hacer preguntas y yo te daré las respuestas y cuando tengas las respuestas me cambiaras las preguntas. Cotidianamente comenzaremos a quedar vía postal, el mismo día, que hoy te escribo. Y me volverás a escribir cada primero de mes para contarme lo que has hecho y lo que no, lo que haríamos juntos y lo que nos queda pendiente por hacer, lo mucho que me echas de menos, lo mucho que me quieres y que pronto, muy pronto, estaremos juntos otra vez.
Esto te escribo, que es mi ultima ilusión.
3
Hoy, un día gris de febrero, nuestro hombre(nuestro amigo)se despierta pensando que sería un día como todos los días de su vida, en los que la ilusión no esta presente y parecen que no acaban, pero se equivocó.Como cada mañana, bajo al buzón para ver que ella seguía sin escribirle, pero esta vez algo era diferente, tenia una carta, la ilusión en realidad se convirtió, pero por poco tiempo, ya que la carta tenia nombre, y el de la belleza que conoció en aquel café no era. Pero de todos modos se decidió a leer la carta que aquella señora o señorita le había respondido. Y aquí esta:
Hola, señor! Le remito esta carta ya que no es normal que un hombre busque así a un amor, y me ha llegado. Tampoco se como por un error de su amada ha ido a llegar a mí su carta, ya que si no ponía el remite, no lo entiendo.Le reconozco que todos en algún momento hemos vivido de ilusiones perfeccionando en nuestras mentes a la persona a la que amamos, a los seres a los que apreciamos, volviéndonos ciegos frente a la realidad, perdiéndonos todas las cosas buenas que tiene la vida.
Ahora te voy a tutear,
Te sigo diciendo, que no te tienes porque encerrar en tu yo interior y alejarte de tus seres cercanos, pese a que ya te hallas dado cuenta de que no son tan buenos como tu pensabas, que el mundo esta lleno de cosas bonitas, y porque no decirlo, a mi me ha calado muy profundo, porque hombres como tu que se arrodillan y buscan a su amor solo están en los libros de princesas.
Además, tanto tu como yo sabemos que la soledad es la peor enfermedad del mundo, pero tiene una cosa diferente del resto, no es contagiosa, y si te acercas a alguien le curas. Yo te estoy escribiendo porque me encuentro en la misma situación y con la misma enfermedad.
Así pues, me gustaría que tus ilusiones, y tu enfermedad y las mías se hiciesen una, y como he visto que no vivo muy lejos del lugar donde esta el matasellos de tu carta, podríamos quedar en el bar donde la conociste, yo estaré leyendo un libro, Amares, de Eduardo Galeano, y así será como si volvieses a empezar.
A nuestro hombre le asaltan las dudas, quien será la misteriosa mujer que le quiere conocer? Por qué abrió la carta si no era para ella? Las ilusiones se adueñaban de él, y pensaba que seria su amada.
Así que comenzó a desojar el calendario esperando a que el día que ella le había indicado llegase.
Y...
4
Y... llego el día señalado, cuando nuestro amigo, fue al bar que ella le había indicado. Y, para su sorpresa, vio un libro en la misma mesa que había conocido a su amada, que coincidencia, no??, Armándose de valor se acercó a la mesa maldita, aquella mesa que inicio los mejores momentos de su vida (que estilo literario, que prosa, que arte, si es que me estoy empezando a gustar yo mismo) pero a la vez le había llevado a un estado paranoico, donde la realidad era del color que ella le había indicado, y una vez en ella observo el libro, era "Amares", el no se lo podía creer, con lo que se acerco a una joven camarera, que por cierto, fue la misma que le atendió el 1er día cuando le dejaron plantado, y le pregunto: ¿No se habrá fijado como era la persona que se ha dejado este libro? A lo que la joven, con un tono apenado por ver las desidias amorosas de nuestro amigo, contesto: Si que me he fijado, pero creo que no le conviene, porque volverle a dejar aquí plantado no se hace, era una señora....Él le interrumpió asintiendo, y le pidió un café y se sentó en la misma mesa, haciendo de tripas corazón.
La joven camarera, se acercó a él con su café, y le dijo que quien había dejado el libro, era la misma señora que unos cuantos años había estado con él viniendo a este bar, y le había escrito algo y lo había dejado dentro del libro. Además la camarera también le percató que le notaba muy triste y desmerecido, porque no había pasado un día si verle entrando desalmado al bar para pedir un café y perder su mirada en la puerta esperando que ella volviese.
Nuestro amigo, embriagado por la desilusión de leer las razones de su abandono abrió el libro, y ahí mismo, en el índice había una nota manuscrita, la cual comenzaba así:

Querido mío,
Tenias razón, acertaste en la dirección, me has encontrado, pero esta vez desaparezco de tu lado para siempre.
Aunque te parezca extraño, a mí me duele mas que a ti, ya sé que no tengo explicación y que cualquier excusa que te dé, te será muy injusta y quizás un poco egoísta, pero así es.
En primera instancia me marché a Argentina, por motivos familiares, y una vez allí, comencé a escribirte esas terroríficas cartas, que pese a la distancia, me hacían estar arropada en tu pecho.
Llego el día del regreso, pero yo tenia miedo, de volverte a ver, de sentirte,..., me acerque a ti, solo para observarte, y al verte tan hundido, no me atreví a mas, entonces fue cuando lo vi claro, YO NO TE MERECIA, y te di una segunda oportunidad, porque muy posiblemente no hubiésemos estado toda la vida juntos, y así la separación había sido menos dolorosa. Nuestra relación era cuasi perfecta, y como todas relaciones hubiésemos tenido malos momentos y si en uno de ellos hubiésemos se hubiera firmado el fin de nuestro amor, no quiero pensar lo que habrías llegado a hacer. Así que mejor así, porque yo no podía seguir siendo esa princesa azul que tu creías que era.
No ha habido terceras personas, solo que no podía verte sufrir por mí, y por mi ausencia. Tienes mucha vida por delante, no cierres los ojos a lo que tienes delante, seguramente sea mejor, lo único que tienes que hacer es dejarte llevar.
Siempre has sido calculador en exceso, así que ahora tienes la ecuación de tu vida, y tu le tienes que dar el resultado. Yo te doy facilidades, me quito de en medio, dejándote una variable resuelta.
Alegra esa cara, e intenta resolver la ecuación.
Un beso enorme, y ten presente que siempre te llevare en el fondo de mi corazón

Nuestro amigo, embotonado y con lagrimas en los ojos, levanto la vista del manuscrito, y vio a la joven camarera con una lagrimilla intentando salir de sus ojos, emocionada al ver llorar a nuestro amigo, y triste porque había visto lo que su amada le había hecho. Él se acerco a ella, e imitando a Sabina le dijo en un tono melancólico
“Luego volví
donde el olvido,
que es un país
tan aburrido,
mi único amor
correspondido,
terca pasión,
dulce tormento,
yo tan mayor
y no escarmiento.
Y en mitad de un blues
Me plantó la princesa azul.”
La joven camarera lo miro con cara de sorpresa, ya que ella siempre había estado allí, viendo pasar sus penas en la ultima banqueta de la barra, y nuestro amigo nunca le había dirigido la palabra, y hoy cuando ella pensaba que él ya nunca volvería por aquel bar, donde nacieron los más sinceros sentimientos de nuestro amigo, va y le habla, dejándole caer que su princesa no le quiere, y ella le respondió con una tímida sonrisa.
Apareció, entonces...
5
Apareció, entonces, una figura inconfundible, de la cual sólo la joven se percató, haciéndole un breve guiño. Nuestro amigo no se dio cuenta de su presencia, a pesar de ser lo que siempre él había buscado. Cegado por la ira y la desolación, abandono el bar, soltando un tímido adiós, para esconderse en su hogar, que es su refugio. Esa figura era Cupido, con un amor en la flecha no correspondido.
Un poco después vi a la amada, caminando sola y desdichada por la gran ciudad, se la veía ausente por el mal que estaba haciendo, pero así era mejor. La seguí hasta su barrio, su casa bordeaba la autopista, eso creo que hizo que la hizo volver más deprisa. No quise conocerla de aquel modo, quería comprar algo, pero tenía todo. Pocas veces sonreía, pero con eso a nuestro amigo le valía.
“El no pudo acompañarla en aquel vuelo, porque apenas pisaban el mismo suelo y antes que su tren descarrilara, ella en marcha se bajo, sin decir nada. En otro tiempo ellos se amaban cuando en el mismo tren viajaban”.
Después salió de su casa, y la seguí hasta un bar de aquellos que ahora frecuenta, estaba de negocios en la puerta, y comprendí que todo en su vida había cambiado, ójala nunca la hubiera encontrado. Os juro que era buena chica, aunque ya tenía poco apego a la vida.
Ella se sentía desdichada, se encontraba entre la espada y la pared, porque creía que la persona que más la había amado nunca podría salir del pozo en el que estaba, y para un mayor disgusto no podía hacer nada para sacarlo, ya que si lo ayudaba a salir, esta vez ya no la vería con ese velo de perfección, ese velo se lo había quitado ella misma cuando lo tiró al pozo.
Lo que ella no sabía era que una mano amiga le había sido tendida, lo malo es que esta mano no tiene mucha fuerza y todavía seguía en el pozo, asomando casi la cabeza, pero en el pozo.
Entonces, supongo yo, que ella se dio cuenta de lo que debería hacer, y empezó a esforzarse mucho más por cambiar, para llegara a ser esa princesa que él quería que fuera, pero por si sola nunca podría. Y casualidades de la vida, una fría mañana, cuando ella volvía de sus negocios, por ultima vez, un jovencillo maleante le intento robar el bolso, pero en mitad de forcejeo una pequeña carta calló del bolso, al el joven le resulto familiar, y parando de forcejear le pregunto que si ella había mandado cartas a un hombre, y le preguntaba sobre lo posible y lo imposible, lo divino y de lo humano,... y así consiguiendo la confianza de ella, y que el joven era de fiar, le pregunto si sabría o podría ayudarle para ser mejor persona, y el le contesto que no creía que el pudiese, ya que con su vida tampoco era un ejemplo, pero pese a lo raro de la situación ellos dos hicieron un pacto de Ayuda mutua para conseguir ser mejor personas, o por lo menos volver a ser como eran 3 años atrás.
Hoy, cuando el cielo empieza a cambiar de color, y todo en esta donde estaba ayer. Ella se quedó entre el olvido y el más allá, porque el tiempo, la más dura e infranqueable de las barreras que tienen los hombres, comenzaba a hacer su efecto y ya no dejaba pasar a la amada a lo más profundo de su corazón.
A él le dolía más que a nadie, pero la distancia (ficticia o inventada, no real)que hay entre ellos, fue otro muro que le ayudo para salvarse a sí mismo de ella. Pero, ahora, más que nunca, estaba dispuesto a olvidarla, quedarse con lo bueno y tirar lo malo, para así poder pasar página y encontrar a su autentica princesa azul, aquella que todavía lo despierta en las noches en las que a ella contempla, aquella que le de resultado a su ecuación, que le saque del pozo.
Pasan los días y ella no llegaba, o el no la encontraba, porque su velo de la perfección le hacía no fijarse en las verdaderas maravillas que tiene el ser humano, que son sus pequeños defectos, los cuales nos hacen diferentes y especiales a cada uno.
Entonces nuestro amigo comenzó a ir a...
6
Entonces nuestro amigo comenzó a ir a lugares que no sabía ni que existían. Estos lugares los descubrió gracias a por su puesto a esa joven camarera, que ahora era ella quien recibía las visitas de nuestro amigo. Nuestro amigo vio en ella una salida al romanticismo que tenia dentro, en un principio sin cambiar sus hábitos de ir a tomar café, ya que solo tenia que cambiar la mirada (antes a la puerta, y ahora a la barra).
La joven pronto se percató, pero no quiso hacer ni decir nada, supongo yo que seria por no hacerle mal, hasta que un día él la espero que saliese del bar para hablar con ella de camino a su casa, y preguntarle por su vida, lo que hacia cuando ella no estaba en el bar trabajando, sus aficiones,... Ella no abrió la boca hasta que llego a su casa, y una vez en la puerta le dijo que estudiaba, que tenia poco tiempo para divertirse, y que salía siempre que podía por la zona vieja. Allí mismo, de una manera fria y a la vez cuidada, le dijo Hasta mañana, y entro en casa.
Alguna luz se le apagó a nuestro amigo, y pensó: ¿Pero que esperabas, tú? A esta chica, seguramente, la estará esperando algún otro muchacho con el que desquitarse de los duros días que ella debe de pasar... y es por eso, por lo que las veces que he ido por la mañana a ese bar ella no estaba. Pero qué te pasa, TRONCO, no hace ni tres días estabas llorando en tu ventana, cuando veías llover sobre tu ventana, y recordabas aquel tiempo que estuviste con aquella personita tan importante en nosotros. (esto es un monólogo interior de nuestro amigo)
Después de unos minutos mirando al infinito en la parada del bus, esperando al Night Bus, él se rió de sí mismo, y se fue para casa, pensando que ella había estado muy cordial en esta situación... Mañana volveré a verla, pero es hora de cambiar.
Por otro lado, estaban la amada con el ladronzuelo, y como si fuese una reunión de alcohólicos anónimos, su primera cita para convertirse en mejores personas y ayudarse mutuamente comenzó con una presentación de ellos, y comenzó ella:
-Yo me considero una aventurera, devota del rock’n’roll y del cine de autor, y también, porque no decirlo, una maldita, que ha hecho mucho mal a los corazones de personas por ninguna otra razón que la de amarme, y yo solo he querido ser yo misma pasando del resto. Durante dos días he estado huyendo, pero no sé ni hacia donde, ni de quien, posiblemente huía de mi misma, supongo que como la mayoría de los jóvenes, que quieren algo, pero no llegan a ello
El ladronzuelo, con cara de interesante, le interrumpió, para decirle:
- Ahora me toca a mí, estoy de acuerdo en casi todo lo que has dicho, pero ¿Por qué huir? No sabes que también se puede esperar a que aquello que quieres acabe por llegar a ti, o en su defecto si no llega, será porque nunca lo deberías de haber deseado, ya que no sería bueno para vos. Mi sueño era el ser actor, o mejor dicho artista, vivir en el mundo de la farándula y cuando la gente me conociese, y ya la gente me pudiese tener en consideración, ayudar a los que lo necesitasen, pero por circunstancias de la vida, cuando el caballo comenzó a entrar en mi vida, y todos los de la edad de tu hermano son los jonkies del barrio, y así por ayudar a la gente que tenía a mi lado, deje los estudios, porque yo era el único que tenía información, y eso que era el más joven de los que nos juntábamos en el parque, para coger la radio a los desafortunados que por allí aparcaban, yo me libre porque nací en el 73. les vi caer tan rápido que no nos lo podíamos creer, así que si estando con ellos, y con los que intentaron seguirlos, podía salvar a uno, merecería la pena. Mi hermano no consiguió abandonar al caballo, y el caballo se lo llevo de viaje... ahora ya lo tengo mas que superado, y al ver lo que tú empezabas a hacer con tu cuerpo decidí ayudarte, igual que ayude a tener la ilusión a ese, quien te amaba, porque tu se la quitaste.
Pero a quién le importa el pasado. No hay que huir de los problemas, solo los tienes que afrontar y así estas mejor contigo y mejor con los demás.
Y ella le contesto:
-Si, pero qué es lo que tengo que hacer para que él me vuelva a tener en cuenta, porque para él yo he desaparecido, porque eso le dije, así que no se que puedo hacer.
El ladronzuelo, sonriendo habló:
-Bueno, princesa, lo siento me tengo que ir, quería decirte que como te diré otras veces que pase lo que pase estoy aquí, pero antes sólo decirte, que tu sabes como comenzar a que te vuelva a tener en su vida, aunque esta vez le costara hasta que sea como antes, si lo llega a ser alguna vez. Por lo que yo vi en su casa, una vez que estuve, en circunstancias que ahora no vienen a cuento, él es un tío muy sentimental, que perdona pronto, aunque siempre tiene algo clavado que le molestara para siempre.
Volvieron a quedar en los bancos del Parque de Botero, y se despidieron como quien se conoce desde que es un chiquillo de guardería, se dieron dos besos y un adiós.
7
Pasaron unos cuantos días hasta que nuestro amigo volvió a ver a su joven camarera, fue en otra cafetería, un poco bohemia para él, pero allí estaban ellos dos. Ella con mirada dulce y con los ojitos un poco rojos, él atento y risueño, no tardó en preguntarle que le ocurría, -¿Por qué estas así?, y ella sonriendo contestó que no era nada, que había tenido una pequeña bronca en casa, y lo había dejado con su novio. –No me hagas mas preguntas, que ya te cuento yo como es mi vida y como soy yo, porque hasta ahora sólo has hablado tú, además yo sabía muchas más cosas de tuyas, que tú mías, así que ahora es mi turno.
Ella comenzó hablando de lo que hacía ahora: -Por las mañanas voy a clase, porque me quiero labrar un futuro, aspirar a algo más que a servir cafés y algún té que otro, y luego por las tardes voy a trabajar, porque como no quiero vivir con mis padres necesito sacarme algunos ahorrillos para emanciparme, pero de momento sigo con ellos. No creo que llegue a septiembre viviendo con ellos.
Él la interrumpió para preguntarle qué era aquello a lo que aspiraba, y ella continuo: -Pues no lo tengo muy decidido, ahora de momento me estoy preparando para la prueba de acceso, pero creo que enfermera, me gustaría médico, pero va a ser que no, además no quiero seguir mucho más tiempo aquí, así que enfermería y lejos de aquí, si pudiese en el extranjero mejor.
A él le cambio el color de la cara cuando dijo lo de “en el extranjero”, y ella dando se cuenta (lo que no le dijo es que ya lo había solicitado y si se lo concedían no podría rechazarlo),y siguió hablando: -Pero después de las vueltas que esta dando mi vida, no se como va a continuar, ni ex también se iba a ir a trabajar al extranjero, durante un año, así que estaríamos los dos en igualdad, o quien sabe, juntos pero a 2000Km de mis padres. Pero desde hace una par de semanas todo ha cambiado, apareciste como alma en pena, ese de quien ya no quiero hablar, me viene y me dice,” que es muy monótona nuestra relación, que necesita tiempo” y lo acabo de ver por el centro comercial entrando al cine con otra....SE NOS JODIO EL AMOR Y PUNTO...pero vamos, así mejor, más tiempo para mi.
...
Y eso es todo a grandes rasgos de mi vida.
En la cara de nuestro amigo, se notaba que la había entendido, que ahora no ella no quería ninguna relación, así que él se tendría que ganar primero la amistad de ella, convertirse en su confidente, pero siempre mostrándole que él también esta en el terreno de juego.
Ella, supo enseguida lo que el quería, que era lo mismo que ella quería, porque pese a la ternura y tranquilidad que mostraba nuestro amigo, -Yo ahora soy su segundo plato, él necesita una ayuda, y yo también, así que ¿dónde esta el problema?, si tiene que surgir algo, que surja. Eso es lo que ella pensó.
Después de varias horas hablando y riendo de batallitas pasadas, e incluso alguna invención para hacer reír al contertuliano de el otro lado de la mesa, llegó la hora de la despedida y él se ofreció para acompañarla a casa.
No estaban muy lejos de su casa, y como ella había hecho pellas, y él tenía fiesta, decidieron ir paseando hasta las casa de ella. Al llegar se dijeron Adiós, a la hora de los dos besos, el error de calculo, derecha o izquierda, cometieron un fallo, posiblemente buscado por alguno de ellos, y la flecha de Cupido a él le llegó.
Justamente, ese mismo día, la otra extraña pareja también había quedado para hacerse la mutua ayuda, ellos llevaban unas semanas quedando casi como un deber pero a la vez tan gratificante.
Él llegó un poco más tarde que ella, corriendo, pero esta vez no huía de nada ni de nadie, sólo era para decirle que había encontrado trabajo, legal, y que se había metido en una academia para intentar ingresar en la academia de Artes.
La antigua amada, también sonriente por la alegría de su único amigo en estos momentos, le dijo que ella también tenía una sorpresa, -me están empezando a llamar de diferentes lugares, para trabajar de algo en lo que trabajaba antes de irme a las Américas hace hoy 4 años, así que igual tengo que abandonar la ciudad.
El antiguo ladronzuelo, le dijo que no lo hiciese, que sería peor para ella, y también para él. Que recordase cómo y por qué había llegado allí, que no se rindiese, y que si quería realmente a ese hombre se lo hiciese saber por carta, o en persona pero ya se sabe que es mucho más fácil decir las cosas por escrito, aunque en persona llegan mucho más al interior.
Ella asintió con la cabeza, sonrió, le dio un abrazo, le dijo que iba a la empresa de la que se despidió a ver si ya la trataban mejor, y le daban otra oportunidad, y salió corriendo.
8
Cuando nuestro amigo volvía para casa, bajo la fina lluvia de primavera cae caía esa tarde, vio una figura femenina, no lo podía creer, era ella y había vuelto, pero él no supo que decirle y se fue a casa.
Una vez allí, en su casa, se sentó en la repisa de la ventana de su cuarto y solamente contempló la calle, viendo como la gente pasaba bajo la lluvia, y pensando en ella, en si sería o no, pero ya le daba lo mismo, ella estaba en su cabeza, su amor platónico había vuelto a él. Mirando por la ventana y ver el agua al caer, es seguro que llueve, tanto como que ella a él algo le quiere.
Y él pensando en voz alta: - Quizás algún día me querrás, como la lluvia besa mi cristal.
Era radiante, casi imposible que en ese cuerpo cupiese tanta belleza, él mirando por la ventana pensaba en ella con él, y porqué nunca se atrevió a decirle nada, siendo que su sólo su presencia le había dado mucha felicidad a su vida, pero ella no quiso gustarle a Platón y así le dejó una espinita en su corazón.
Ella era ese amor que tienes desde niño pero lo ves imposible, pero real, lo tenía ahí mismo, pero a la vez tan lejos, y que con su sola visión ya había superado lo mal que lo pasó cuando la chica que leía a Eduardo Galeano lo dejó en el olvido. Ese amor que como no lo pudo tener se alió a él para estar cerca, y así por lo menos tuvo la amistad. Él no solía hablar con ella, no porque no quisiese ni porque no tuviese nada que decirle, sino porque al estar delante de ella, se le nublaba la vista, se ponía muy sudoroso, y la mente en blanco, y para colmo, a parte de decir tonterías las decía tartamudeando un poco, así que claro, él con verla tenía suficiente, ya que mientras seguía viendo llover pensaba: -por qué no le habré dicho nada hoy? Y siguió pensando: menos mal, porque prefiero estar callado y parecer un poco tonto, que hablar y confirmarlo.
Así que con una sonrisa en la cara, él la vio pasar por debajo de su ventana, sola pensativa, mirando al suelo con el cuello encogido por culpa de la lluvia, y sin saber por qué de su boca salió el nombre de ella, bajo de casa y le dio un paraguas. Ella le dijo que si la quería acompañar para que le contase lo que estaba haciendo, él accedió y se mantuvo a escuchar, ya que no quería estropear ese momento. Al llegar a la puerta de ella, le devolvió el paraguas le dio dos besos, y se prometieron mantenerse en contacto para que la amistad que tenían se mantuviera.
Y todo quedó en eso, en una amistad, con la que él se sentía bien, pero ya se sabía que lo del contacto había sido por quedar bien, para ambos, porque a ella lo mismo le daba y a él no le apetecía recordar más, ya que ahora que había olvidado a su amada, quería intentar centrarse en que alguna relación fuese un poco más estable y duradera, y la camarera era la que tenía más papeletas. Pero a no ser que la joven camarera acudiese a él, durante unos días nuestro amigo estaría en una nube, gracias a su amor platónico, y de ahí con querría bajar hasta que se diese cuenta de que ella ya no se había ido.
Pasaron los días, y nuestro amigo a la camarera seguía sin llamar, entonces el teléfono de él sonó, era ella para decirle que si se podían ver, que ella no entendía el por qué le había dejado de lado estos días. Ella lo volvió a llevar a aquel lugar bohemio, como si de crear una rutina se tratase, en un ambiente tranquilo y agradable que transmitía armonía.
Yo creo que era porque ella quería algo, pero todavía le pareció muy pronto para preguntárselo. Ella quería emanciparse, y a él le sobraba una habitación en su piso, muy pequeña y desordenada, pero le sobraba.
Por otro lado teníamos al ladronzuelo y a la amada, que seguían quedando de manera habitual en un lugar céntrico y muy concurrido, ya que hay se sentían mucho mejor, creyéndose no estar solos.
Ella había conseguido una entrevista para volver a trabajar en la misma compañía donde trabajó antes del comienzo de su nueva y mala vida. También estaba empezando a escribir una carta a nuestro amigo, tal y como le había dicho el ladronzuelo.
Por otro lado el ladronzuelo seguía en la academia, y para pagársela había empezado a trabajar en una franquicia limpiando todo lo que le decían, pero él quería pensar que siempre no estaría así, y con el tiempo podría aspirar a algo más.
Así que, contentos los dos, se despidieron, esta vez un poco más amistosamente que otras veces, y además él la acompañó hasta el portal de su casa conde se volvieron a despedir, esta vez cordialmente, ya era tensa la situación como para forzarla más.
9
Era un viernes cualquiera, cuando a mitad de tarde, entró entonces, a la cafetería, ella, la antigua amada de nuestro amigo.
Ella se sentó en una mesa, y al cabo de un rato, comenzó a escribir:
-Hola, con mucho esfuerzo te vuelvo a escribir desde el mismo lugar donde nos conocimos.
Viernes 7 y 10, en el bar de siempre sentada, esperando yo que se. Enciendo un cigarrillo y veo el atardecer, ya que tú no estas. Me faltas tú, sin ti ya no tiene sentido mi vida tal y como la conocía. Creo que no volverás, ideas confusas me arrastran, apenas me queda ilusión y tu sin aparecer. Te esperare aquí siempre, otro viernes a las 7. Volveré a empezar, la misma rutina de todos los viernes a las 7. No te pido nada, solo que un día te pases por aquí. ¿te acuerdas de este lugar? Supongo que si, por eso te pido un poco de piedad, y ve un viernes a las 7, sólo te quiero dar una explicación, e intentar volver a ser amigos.
Se que no será fácil para ti, para mi esta siendo muy difícil escribir esta carta pidiendo clemencia por tu ausencia. Fue muy duro el decirte hasta la vista, pero más duro esta siendo el decirte “Hola”, en esta ocasión.
Vuelvo a repetirte que tenía mis motivos, injustificados, pero existentes. En mi memoria siguen estando los momentos que pasé contigo.
No quiero una contestación, solo que te pases un viernes a las siete, y hablamos.

Una semana después, como cada primero de mes, nuestro amigo baja al buzón, ahora ya solo para mirar las facturas y gastos varios de su vida, pero tenía una carta, de la misma persona de la que antes él había estado enamorado, y todavía sentía algo por ella. Dicha carta, la metió en su bolsillo y se fue de casa, para cumplir con sus obligaciones e ir a trabajar.
Después del trabajo había quedado para comer con la camarera, ya que él tenía que avanzarse algo de trabajo antes del fin de semana, y trabajar por la tarde. Una vez allí y después de una comida agradable y placentera, él le dijo: -hay días que no me concentro, días en los que eres tú mi único consuelo, y ese era hoy hasta que tú entraste por la puerta. Al conocerte, tú estabas empeñada en ocultarte tras mi melancolía (y tras la barra), y no me atrevía a confesar ante ti lo que sentía.
Ella lo interrumpió, lo cogió de la mano, y siguió hablando ella, : -Cuando te empecé a conocer, fue para sacarte del pozo en el que estabas metido, que sólo sería una amistad, pero cuando la amistad se queda corta, admiras en la mayoría de aspectos a la otra persona, y no ves más allá de sus ojos, se convierte en amor. Yo te admiro más que a nadie en el mundo, por como eres, como escuchas, y como me hablas cuando más lo necesito. La noche en que te vi, se grabo en mi memoria, esta noche tendrá su magia la convertirá en secretos tus besos.
Una vez finalizada la última frase, se fundieron en su primer beso de amor, ese beso que consiguió parar el tiempo a su alrededor, todo giraba entorno a ellos, e inmóviles en el centro de todo el caos, ajenos a todo, algo desestabilizó su burbuja atemporal. –Lo siento pero debo irme-dijo nuestro amigo, -pero antes he decirte que ella, la otra, me ha escrito una carta. No pongas esa cara, aunque con el pelo recogido, te queda tan bien, no me gusta verte triste. Que sepas que todavía no he leído la carta, y que si tu quieres no la leeré. Ella le dijo:- yo también tengo algo que decirte, el viernes pasado estuvo ella, en la cafetería y después de un rato se puso a escribir algo. Y por cierto, lee la carta, no sabes lo que te puede decir. Ella también se tenía que ir, ya que era viernes, y tenía que trabajar por la tarde en el café. Así que, salieron los dos del restaurante y parando el tiempo se volvieron a despedir.
Él al llegar a casa, y pensando mucho saco la carta de donde la tenía guardada, y la abrió, ya que nunca sabes lo importante que puede ser algo, y no hay que dejar de vivir un segundo de tu vida. Comenzó a leerla, y cuando terminó, con cara de circunstancia, la recogió en un cajón de su mesilla, y se metió en la cama sin ganas de cenar, y así pensar en si pasaría o no, por el café de su “camarerita”.
10
Al día siguiente, nuestro amigo era otra persona, y con su camarera pasaría diez días, que nunca podrá volver a olvidar, eran una sola persona, era perfecto, y al tener ella más problemas en casa que los normales, necesitaba ese hombro que siempre estuviese allí para consolarla.
Pero llegó el siguiente viernes, todo era igual, quizá el sol brillaba con más fuerza, pero la climatología iba a cambiar, se notaba en lo que picaba el sol para esa época del año, pero a ellos les daba lo mismo, así que el se fue a trabajar y ella, dijo que no iba a estudiar, se quedó en casa de él, no quería volver a casa, aunque realmente sabía que ella no era la mujer que nuestro amigo quería para si mismo. Tenía un cruce de pensamientos que discutían entre ellos, por eso, nuestro amigo le había regalado estos diez días en los que habían vivido como quinceañeros, disfrutando de un amor puro, o eso parecía.
La había hecho oficial presentándosela a sus amigos, se había convertido en uno más de ellos, y eso a ella le hizo olvidar lo que su mente creía, olvidando así a su ex-pareja. Entonces estaba muy contenta con su vida, había olvidado a ese peligro de "amigo" que tenía en anterioridad, y se sentía integrada en la vida que ahora tenía.
Ya no pagaba por ir a los conciertos, antes tampoco, pero antes se colaba y ahora la invitaban. Era la princesa azul en un cuento de hadas, y los amigos de él bromeaban diciéndole que había sido muy lista, y que no lo dejara escapar, y entre guiños a él le decían que si la dejaba escapar ahí iría alguno para consolarla. Ella se ruborizaba, pero en el fondo, nunca se había sentido mejor tratada, en un ambiente muy diferente al que ella estaba acostumbrada, que era de la academia al curro y del curro a casa, y si podía no ir a casa pues no iba.
Así ella lo presento, a la salida de la academia, a sus compañeros y compañeras de curso, el un poco cohibido, ya que todos eran menores que su "camarerita", y los que no eran menores, no eran tan maduros como ella, se sentía como el padre de todos ellos.
Al regresar a su casa, nuestro amigo se encontró un posit verde con forma de flecha pegado en la puerta de la nevera, donde ponía cariño, me he ido a casa, esta tarde voy al médico. Él se asusto, y la llamo, pero ella le rechazaba las llamadas, y tampoco le contestaba a los mensaje, entonces él pensó, que se habría cansado de él, que los diez años de diferencia no los podía soportar durante más tiempo, o que quizá su ex-novio la había encontrado para pedir disculpas.
A él también le asaltaban las dudas, y cuando fue a recoger los calcetines limpios a la mesilla, ahí la vio, la carta, esa carta que le hizo pasar una noche de perros y pasar unos días inolvidables, con su camarerita, pero realmente, nuca podría olvidar a su amada, y aprovechando que su camarerita no estaría en la cafetería, ya que solo había pasado un viernes sin que él apareciese, decidió en aparecer.

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Bueno pues parece ser que al final no fue para nada.
Déjame tu opinión. Muchas gracias y hasta la próxima.